Técnica: mixta (acrílico, óleos, dorado a la hoja, pintura asfáltica y texturas)
Soporte: bastidor de lienzo
Medidas: 60 x 120 x 3 cm
Año: 2025
Enmarcado: no
Estado: DISPONIBLE
Memoria del Crepúsculo interpreta el paisaje como un territorio vivo, capaz de atravesar distintos estados y transformaciones. No busca representar un lugar específico, sino evocar ese instante suspendido entre la luz y la sombra, entre lo que termina y aquello que está por comenzar.
El paisaje se convierte aquí en una metáfora de un ser: por momentos calmo y contemplativo, por momentos intenso y brillante; también capaz de quebrarse, oscurecerse y volver a encontrar la luz. Como en la experiencia humana, cada estado deja una huella y forma parte de aquello que somos.
Las distintas texturas, granulometrías y capas de materia construyen esas huellas del tiempo. Las zonas oscuras y la pintura asfáltica introducen profundidad y tensión, mientras los tonos cálidos, los azulinos y los destellos de hoja de oro generan momentos de intensidad, calma y luminosidad.
La obra habla así de transformación, memoria y permanencia. De aquello que cambia, se quiebra y se reconstruye, pero conserva una esencia. El crepúsculo se vuelve entonces un umbral: un momento en el que la oscuridad y la luz conviven y donde, aun después de atravesar la sombra, existe la posibilidad de volver a brillar.
Porque también un ser se construye a partir de sus huellas, sus transformaciones y su capacidad de renacer.
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